Cuéntanos, ¿Quién eres? ¿A qué te dedicas?
Me llamo Jacqueline Terry Gallegos, tengo veintidós años y estoy estudiando la Licenciatura en Lengua Inglesa en la Universidad Veracruzana. Cuando finalice quisiera dedicarme a la traducción, especialmente a la traducción literaria, pero también me interesa desarrollarme profesionalmente en la enseñanza del español y el inglés.
¿Cómo llegó la escritura a tu vida?
Desde muy pequeña español y el inglés fueron mis materias favoritas. Mi mamá fue quien me enseñó a leer y a escribir, mientras que mi papá me enseñó el inglés. Cuando tenía seis años mi mamá compró El Principito y Mujercitas, ahí comenzó mi gusto por la lectura. Pero la escritura no llegó a mi sino hasta que tuve once años. En mi libro de Español de sexto grado de primaria había una actividad que consistía en escribir un cuento luego de haber aprendido la estructura del cuento y haber leído algunos ejemplos. Yo decidí escribir un cuento romántico sobre fantasmas. Mi papá me ayudó corrigiendo la ortografía y el estilo. Mi profesor, a quien yo admiraba mucho, me dijo que era bueno y que debería seguir escribiendo. Desde ese entonces ya no paré de inventar y fantasear con historias todo el tiempo.
¿Recuerdas lo primero que escribiste? En caso afirmativo, cuéntanos sobre ello. Sino, cuéntanos, en general, lo que escribías en un inicio.
No recuerdo exactamente qué fue lo primero que escribí, pero como mencioné, algo tenía que ver con fantasmas y romance. Un cuento sobre querer estar cerca del alma gemela incluso después de la muerte. Soy una romántica empedernida desde pequeña, amo el amor. También recuerdo escribir un cuento muy cortito sobre dos perros callejeros que siempre veía pasar juntos por mi calle y yo juraba que eran mejores amigos. El amor y la amistad fueron una gran fuente de inspiración en mis comienzos.
¿Qué historias marcaron tu proceso de escritura? (puedes mencionar obras y autores)
Cuando crecí un poco le empecé a tomar el gusto a la poesía tras leer la obra de Mario Benedetti; poemas como Corazón coraza y No te rindas me movieron tantas cosas. Luego vi todos los videopoemas de Abbey C. y Ana Cerezuela en Youtube. Sus estilos de escritura fueron una gran inspiración para mi propio estilo. Ellas fueron algo así como mi introducción al verso libre, sin tantas reglas pero lleno de sentimientos.
Desde siempre me ha costado mucho expresar mis emociones hablando, pero escribiendo poesía puedo vaciar todo lo que tengo dentro.
¿Tienes alguna obra, cuento, poema o algún trabajo literario que haya marcado tu vida en un antes y después y que haya motivado tu escritura?
La antología de poemas El amor, las mujeres y la vida de Benedetti, mi segundo libro favorito de la vida (el primero es El Principito, obviamente). Me cambió el mundo. Escribir poesía se convirtió en una de las cosas que más amo hacer sólo por este libro, quisiera poder algún día lograr hacer sentir a otros como Benedetti me hace sentir a mí. Es maravilloso.
¿Qué géneros son tus preferidos para escribir y cuáles te desagradan? ¿Hay algunos que no has explorado aún que quisieras experimentar?
Además de poesía, adoro escribir cuentos y novelas, especialmente de romance y fantasía: magia, hadas, princesas, príncipes, todo eso. Mis historias tienen casi siempre temáticas LGBTQ+ porque considero que siguen haciendo falta ese tipo de historias. Intento escribir lo que quisiera leer, lo que mi yo de doce años hubiera querido leer para hacer el proceso de aceptación más fácil, para no sentirse fuera de lugar.
Me gustaría explorar más la ciencia ficción porque es un género que siempre me atrapa y me apasiona en todos los medios, pero termina siendo demasiado complejo de escribir. Implica construir mundos, tecnologías, ciencias, y me aterra no poder crear algo lo suficientemente original.
¿Recuerdas cómo conociste a Escribiembre? ¿Cuál fue tu primera impresión con el reto?
Recuerdo que salió en mi feed de Instagram el post de Escribiembre donde decía que Abbey C. sería juez, y yo en modo fangirl total me decidí a hacerlo sólo por la oportunidad de que Abbey me leyera. Ella es una de las personas que más me ha motivado para escribir y que más ha influenciado mi estilo.
Además, ese mismo año en abril había hecho el reto Escapril de manera privada, sin publicarlo en mis redes, entonces me sentí motivada para lograr los treinta días del reto y participar en el concurso.
¿Qué te terminó por convencer para participar? y, ¿Cómo fue tu experiencia escribiendo durante treinta días?
Mis amigas me terminaron convenciendo de publicar mis poemas en Instagram, ya que ellas decían que les gustaba mucho cómo escribía. No perdía nada intentando, e iba a ser una oportunidad para practicar mi hobby y mejorar mi escritura. Cuando me decidí no pensaba siquiera en ganar, sólo quería participar, hacer lo que me gustaba y mostrarlo al mundo por primera vez, cosa que no había hecho hasta ese entonces.
Me divertí escribiendo y aprendí muchas palabras, eso es de lo que me gusta del Escribiembre, la originalidad de las palabras usadas en los prompts. Creo que las palabras desconocidas le dan un toque de dificultad al reto y considero que es bueno retarse a salir de la zona de confort de vez en cuando.
¿Qué sentiste al recibir la noticia de ser la ganadora del reto de Escribiembre?
La verdad, me dio un susto gigantesco. Sentí que se me cayó el corazón a los pies cuando dijeron mi nombre. No me lo esperaba, sólo mis amigas más cercanas habían leído mi poesía y ganar un concurso la primera vez que sacaba mis escritos a la luz fue algo más que improbable. El primer año fue un concurso pequeño, pero para mí fue un honor gigantesco ganar, me motivó a seguir mejorando. Y creo que aunque eso no hubiese sucedido, mi pasión por la escritura seguiría ahí. Yo estaba más que feliz sólo sabiendo que Abbey me había leído.
Además del reto, ¿Hay algo dentro del proyecto que te motiva a seguir persiguiendo tu sueño de escribir?
Me motiva sólo la felicidad y la emoción que me causa escribir. Soy de la creencia de que en realidad ninguno de nosotros tiene alguna “gran misión” en este mundo, sólo venimos a existir, pero si a algo vine fue a escribir. Escribir y ver atardeceres. Ni siquiera escribir para cambiar el mundo o para convertirme en best-seller, sino sólo para hacer a alguien sentir algo, una sola persona a la que mi escritura le mueva alguna fibra, eso es lo único que quiero lograr. Estoy enamorada de la escritura, no hay nada en este mundo que me de tanta paz como escribir, y lo seguiré haciendo siempre. Como todos a veces tengo mis bloqueos y mis momentos de frustración, pero siempre que regreso a escribir recuerdo por qué lo amo.
¿Qué le dirías a tu yo pequeño con respecto a lo que has aprendido con tus letras?
Las letras son tu manera de expresarte. No te encierres y te calles, escribe. Así es como te liberas de todo eso que te aprieta el pecho, te inunda los ojos y te nubla la mente. Escribe y lee lo que tú quieras, no lo que te digan o lo que “deberías”. No todo lo que escribes debe ser excelente e impecable e inspiracional, no todo va a ser bueno, pero mientras más escribas más vas a mejorar.
Por último, ¿Qué mensaje le das a los escritores en crecimiento que aún no tienen la confianza de mostrar su arte?
También estuve ahí. Soy una persona muy introvertida y muy tímida, mostrar mi escritura a otros me aterraba. “¿Y si no es lo suficientemente creativo, o no está bien escrito, o nadie lo lee?” Esas preguntas pasaban por mi cabeza. Sentía que no era buena, que nadie me leería y si lo hacían lo odiarían completamente, pero hay que entender que no podemos gustar a todos. Alguien allá afuera debe detestar la escritura de Benedetti, pero yo lo amo tanto que estoy escribiendo mi tesis sobre su obra, y ese es el punto. Tu arte siempre inspirará aunque sea a una persona, y esa persona merece verse en tu arte.
Les recomendaría intentar mostrar tu escritura a tus amigos, tu familia, a un profesor que admires como lo hice yo, a las personas que más aprecies, ellos pueden motivarte a seguir y darte consejos para mejorar.
