Vaquero de mediodía es un documental dirigido por el periodista Diego Enrique Osorno. En él se buscan los rastros de Samuel Noyola, un poeta mexicano que desapareció por decisión propia en el año 2008.
Por medio de varias anécdotas de amigos y conocidos, descubrimos un poco más sobre su vida, sobre su construcción como poeta. Osorno recorre diferentes sitios en busca de pistas que puedan dar con el paradero de su amigo. Y es a través de la poesía de Noyola, que se crea un testimonio del lado oscuro de la ciudad. Una parte del documental retrata la realidad de “los nadie” como dijo Eduardo Galeano. Aquellas personas que son relegadas de la sociedad por no encajar con sus estándares, personas que como pueden, intentan sobrevivir en las calles. Sus historias crudas compaginan con los versos de Noyola que, a pesar de tener el apoyo incondicional de Octavio Paz, terminó convirtiéndose en uno de ellos después de su muerte.

Los poemas del autor son el hilo conductor que nos guía por diferentes acontecimientos importantes que marcaron su vida y que quizás pudieron influir en su decisión de abandonarlo todo. Hay un mito que se forma alrededor de su figura: el poeta en el exilio. El poeta errante que va de un lado a otro de la ciudad, aquel que decidió huir de su mundo porque no pudo encontrar una conexión real. Su apodo, “el vaquero de mediodía” otorgado por el escritor mexicano Mario Santiago Papasquiaro alimenta aún más todo este enigma que gira en torno a él.
Nunca había tenido la oportunidad de leer a Samuel Noyola, pero después de ver este trabajo se me hace un nudo en el estómago al pensar en si seguirá vivo o no y cuál fue el factor que determinó su destino. Ha pasado tanto tiempo y quizás nunca se pueda resolver la incógnita de su paradero. Sin embargo, el legado que dejó con su poesía nos hace cuestionarnos: ¿En qué momento nos perdimos?, ¿Qué fue lo que ocurrió para que nos convirtiéramos en la sociedad tan vacía que somos ahora?