19/04/2024

La figura de la bruja en la literatura: Morgana Le Fay y el Ciclo Artúrico

entrada por: Aurora CH


    Dentro de la historia de nuestra sociedad a lo largo del tiempo podemos encontrar varios temas de interés, temas que nos atrapan desde el instante en que los escuchamos, aunque sean temas un poco inusuales. Por ejemplo, todo el océano de información que existe alrededor del paganismo, lo esotérico y la figura de las brujas.
    Como sabemos, este tópico está rodeado de una carga negativa en general, porque era visto como algo maligno o peligroso.

    En América y Europa, por allá por los siglos XV y XVII, esto podía llevarte a la muerte.
    La Santa Inquisición se encargó de llevar a cabo los principales “castigos” en contra de cualquiera que fuera acusado de ritos paganos y brujería, pues consideraba, cuando iniciaba la Edad Moderna, que estos se encontraban entre las prácticas que representaban una fuerza maligna, una fuerza en completa oposición con el cristianismo, una conspiración directa de El Diablo.
    En esta época, conocida como La caza de brujas, miles de personas fueron perseguidas y asesinadas simplemente por realizar actividades como: preparar brebajes y medicinas con hierbas, meditar, tener creencias diferentes y realizar rituales considerados mágicos.

    A pesar de que estas prácticas, que ven involucrada la invocación e interacción con fuerzas sobrenaturales han estado presentes en la cultura humana desde sus orígenes, se han ido transformando con el paso del tiempo, adaptándose a los nuevos pensamientos mágico-religiosos, incluso, actualmente, es posible aprender de personas que comparten conocimientos relacionados con estas prácticas. Todo el concepto y la percepción que se tenían alrededor de la palabra bruja han cambiado bastante.

    Ahora bien, sabemos de varias figuras representativas de la brujería en nuestra cultura, principalmente mujeres, desde las dedicadas a prácticas como el vudú en Nueva Orleans hasta las dedicadas a la hierbas y brebajes en Asia, sin embargo, hoy quiero que hablemos de una que es más conocida en el ámbito literario: Morgana le Fay.

    Dentro de los textos que componen el llamado Ciclo Artúrico o Leyenda Artúrica, que consiste en todos aquellos textos que tienen como temática la historia de las islas británicas, centradas principalmente en la leyenda del Rey Arturo y los Caballeros de la Mesa Redonda; Morgana es una poderosa hechicera, aunque también es llamada hada o maga.

    Es un personaje que, como otros, se ha interpretado y transformado de distintas maneras según los autores y poetas durante largo tiempo. Es una hechicera que forma parte importante en la leyenda y a pesar de que las primeras narraciones sobre ella no desarrollan un personaje más allá de su cualidad de aprendiz de Merlín en obras posteriores su personaje cobra fuerza e importancia.
    Su título Le Fay, proviene del francés y significa el Hada”, esta etiqueta le es dada cuando las personas se dan cuenta de sus habilidades y proezas mágicas, sin embargo, Morgana lo acepta y lo hace suyo como una cualidad positiva.



Origen y primeras apariciones.

    Hay varias versiones sobre la etimología y origen de su nombre y, por lo tanto, del personaje.

    Una de ellas lo atribuye a la mitología celta, se relaciona la figura de la bruja con la diosa galesa Modron, que significa “la Gran Madre”. Es una figura derivada de la Dea Matrona continental, es guardiana y protectora del río Marne de la antigua Galia (actual Francia), era representada como una tríada, o como una mujer amamantando a infantes o alimentándoles con frutos. Se la relaciona con ríos y aguas termales, pero no se sabe a ciencia cierta sobre las cualidades que poseía, sin embargo, se conocen diversas versiones de relatos de la cultura galesa que la tienen como protagonista y brindan más datos. En una de ellas la presentan como hija del dios Alfallach, también llamado Abelio, el dios solar, identificado con la deidad griega Apolo, señor de los veranos y asociado a la productividad de las cosechas de manzanos y huertas. También es considerado el rey de la isla de Ávalon.

    Otra versión cuenta que tiene origen en la diosa irlandesa Morrígan, que significa “Gran Reina” o “Reina de los fantasmas”, deidad de la destrucción y la guerra, está presente en todas las guerras sobrevolando en forma de cuervo, e infunde en los soldados la violencia, la fuerza y la ira, también es conocida por ser sinónimo de amor y deseo sexual, sin embargo, la diosa también tuvo una imagen protectora y era capaz de predecir los desastres que en futuro podían acontecer.

    Entonces, es posible que toda la figura de Morgana Le Fay haya sido construida a partir de una deidad celta que fuera identificable dentro de aquella tradición, incluso en obras como el romance de Sir Gawain y el Caballero Verde se refieren a ella como una diosa. Aun así, probablemente nunca se sepa por completo la figura o figuras específicas de las que desciende nuestro personaje.

    La aparición más antigua de Morgana que se conoce es con Geoffrey de Monmouth, un clérigo escritor conocido por ser el primero en asentar los personajes que determinarían el origen y futuro de Arturo y, por lo tanto, de toda la leyenda en su obra Historia Regum Britanniae durante el siglo XII. En la misma obra se cuenta que Arturo, después de la batalla con el traidor de Mordred es gravemente herido, entonces es llevado a la isla de Ávalon donde descansará eternamente, pero no menciona quién lleva al Rey ni quién lo cura. Sin embargo, en su obra Vita Merlini habla sobre la isla que está gobernada por nueve hermanas que poseen magia, de ellas la que más destaca es la mayor, Morgana. Geoffrey proporciona una descripción completa de ella: es la más bella y la más noble, además, menciona todas las habilidades que posee, entre ellas cambiar de forma y volar.
    Puede que esta obra sea la primera en retratar a Morgana con un papel de sanadora, papel que será frecuente en relatos posteriores. Ella es la encargada de recibir y acoger al Rey en su isla, lo acuesta en una cama de oro y con hierbas y pociones le devuelve la salud.

    Así que hasta ese momento se veía a Morgana como un hada benevolente que prestó ayuda a Arturo, incluso en algunos textos, como Gesta Regum Britanniae de Guillaume de Rennes se sugiere que después de haber curado a Arturo se vuelve su amante y viven juntos en la isla. Sin embargo, ni Geoffrey ni Wace en su roman ni otros autores de esta época relacionan a ambos personajes con algún parentesco.


La innovación de Chretien de Troyes.
    Chretien de Troyes desarrolló de manera continua y basta lo iniciado por Geoffrey, hizo varios romances y novelas de caballerías que cuentan no solo la historia de Arturo sino también la de los Caballeros de la Mesa Redonda, como Yvain, Lancelot y Perceval.

    En sus obras el personaje de Morgana adquiere cierta relevancia, pero sin llegar a un papel protagónico. Es el primero en nombrar a Morgana como la hermana o medio hermana de Arturo, se le relaciona con Ana en la obra de Geoffrey, hija de Igerna y su primer esposo, Gorlois, duque de Cornualles. Se conserva la figura de la sabia curandera y en romances como Yvain, el Caballero de León y Erec y Enide los héroes de ambos solo son curados hasta que reciben una poción hecha por Le Fay.

    En el romance Erec y Enide Morgana reina en Ávalon acompañada de Guingamar, relación que se desarrollará en futuros textos como relación amorosa frustrada por Ginebra.

    A partir de esta información es hasta el Ciclo de la Vulgata donde se proporciona una historia completa sobre el personaje, como ya se mencionó, es hija de Igerna, madre de Arturo, y del conde Gorlois. Es enviada a un convento en el cual es criada, ahí aprende sobre curación, lectura, escritura y astrología. Mientras que Merlín le enseña las artes mágicas durante las guerras de Arturo en contra de los sajones, hasta que finalmente se convierte en la amante de Guingamar, el primo de la reina Ginebra y ésta, según el Ciclo, termina la relación entre ambos provocando en Morgana sentimientos de odio y venganza hacia Arturo y Ginebra desde este punto en adelante. Su odio se intensifica cuando nace su amor por Lancelot, quien rechaza su afecto; como resultado, ella intenta exponer la historia de amor entre el caballero y Ginebra. Crea el Valle del No Retorno, donde atrapa a varios guerreros que han sido crueles en el amor; Lancelot es capturado allí un total de tres veces. A pesar de estos actos que buscan, aparentemente, romper la paz en la corte y el reinado de Arturo, ella es la que lo transporta a su isla para curarlo y cuidarlo. Este último episodio será mantenido por todos los autores posteriores a Geoffrey, probablemente para resaltar la complejidad y dualidad de Morgana.



Morgana como antagonista.

    A partir de Lancelot, el Caballero de la Carreta, y a lo largo del siglo XIII la figura de nuestro personaje va a cambiar de manera radical, su papel crece en importancia y protagonismo, se transforma en una Morgana más implicada en lo que sucede en la corte de Arturo y las interacciones con otros personajes se hacen más frecuentes. Sin embargo, adquiere rasgos negativos, en vez de el hada benevolente se convierte en una mujer dominada por sentimientos de odio, venganza y pasión. Se le ve influenciada por el demonio, además de como un verdadero peligro cuando es dañada o rechazada por el hombre al que ella desea.

    En varias obras posteriores a la Vulgata, ciclo también conocido como Ciclo de Lancelot-Grial, como La muerte del Rey Arturo de Sir Thomas Malory, su papel se torna oscuro y es retratada como la antagonista de Arturo, pues debido a su odio hacia Ginebra intenta muchas veces revelar la relación que ésta tenía con Lancelot, sin embargo, Arturo no sospecha de ninguno de sus caballeros. Morgana comienza a realizar conspiraciones y actos que atentan contra la vida de su hermano, como el robo de su espada Excalibur, que después da  a su amante Sir Accalon de la Galia, y la entrega de una espada falsa al Rey, a partir de ello causa una afrenta entre ambos hombres y es solo gracias Nimue, la Dama del Lago, que Arturo sale con vida.

    Debido a la religión cristiana tan fuertemente cimentada en la población durante la Edad Media los hechos maravillosos se racionalizaban y cristianizaban. La necromancia que es el arte que practica Merlín, y la que enseña a una joven Morgana era considerada una ciencia de una naturaleza no definida, los encantamientos, hechizos y la magia en general eran encasillados dentro de esta categoría. Varios eruditos de la época estudiaron el tema, Etimologías de Isidoro de Sevilla, se refiere a ella como ciertas habilidades que son otorgadas a personas por los demonios, estas personas engañaban a los hombres mediante ilusiones, perturbaban su espíritu y cometían crímenes a través de hechizos.

    Así que para la gente de la Edad Media los que poseían estas habilidades eran seres peligrosos, relacionados con cultos paganos ajenos al cristianismo. A partir de esta idea se hace difícil aceptar la imagen de Morgana como un hada o hechicera benévola y su figura se va deteriorando hasta que se le representa como una bruja instruida en las artes oscuras, su gran belleza que superaba a la de sus hermanas se ve opacada por la connotación negativa que la envuelve y se reduce a una simple ilusión atribuida a sus habilidades. 

    Esta imagen perdurará en obras posteriores y la idea de Morgana es la de una villana, una femme fatale, seductora y desleal, hechicera que desea derrocar a Arturo. Se crea una historia en la que ella seduce a Arturo, al lograrlo concibe al malvado Mordred, quien se convierte en caballero de la Mesa Redonda del Rey pero que después de un tiempo lo traiciona y usurpa su trono; aunque tradicionalmente la madre de Mordred era la hermana de Morgana: Morgause, ambas figuras se desdibujan y mezclan.


Conclusión: Morgana, la dualidad.

    Morgana a lo largo del desarrollo de su personaje representa ambos tipos de figura femenina y de magia que se presentan en todas las obras de la materia bretona. Se piensa que esto se debe a su descendencia y origen divinos, por un lado, se encuentra la diosa Modron que es relacionada con la vida y la protección, hechos que eran propios de Morgana en los principios de su personaje, por otro lado, se encuentra Morrigen, la diosa de la guerra y la muerte, relacionada con la violencia y la ira, sentimientos que rigen a nuestro personaje en las representaciones más actuales. Ambas diosas toman partido en Morgana, se encarnan en ella y toman turnos para regir su comportamiento y acciones en relación con los personajes de la corte artúrica.

    Así se logra una humanización de nuestro personaje, a pesar de ser una figura feérica que posee habilidades sobrenaturales tiene sentimientos y pensamientos que son dignos del ser humano: la bondad, el odio y la pasión. Morgana no es toda benevolencia ni toda maldad, sino una mujer que es capaz de realizar actos de ambas índoles dependiendo de la forma en la que es tratada y vista por los que le rodean.

    Probablemente sea el personaje más complicado de todo el ciclo artúrico debido a los cambios en la representación e interpretación que sufre, esto hace cada vez más difícil crearse una idea de la verdadera construcción del personaje y su papel en la leyenda, tal parece que ella está ahí para perjudicar a Arturo en cierta medida, pero para socorrerlo y cuidarlo cuando su vida alcanza un punto crítico de peligro.

    A mi parecer, es la personificación del ser humano, imperfecto, que se deja guiar por los sentimientos y debido a ello lleva a cabo actos crueles y dañinos, pero que también puede ser hermosa y generosa, dispuesta a brindar ayuda a quién en realidad lo necesite.

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Referencias:

  • Norako, Leila K. The Camelot Project. A Robbins library digital project. Universidad de Rochester. Recuperado de: http://d.lib.rochester.edu/camelot/theme/morgan

  • Fuentes Lendo, Rosalba. Morgana, discípula de Merlín. Lingüística y Literatura. No. 51. Recuperado de: http://aprendeenlinea.udea.edu.co/revistas/index.php/lyl/article/viewFile/1258/458

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